Alicia en el país de las maravillas PDF Imprimir E-Mail
escrito por ilia   
sábado, 10 de febrero de 2007

 

“Alicia y su hermana mayor estaban sentadas al borde del río. Aburrida, miraba a su hermana leyendo un libro y pensó: ¿qué tiene de bueno leer un libro sin dibujos?.
El día era muy caluroso y Alicia no sabía que hacer. En un estado de somnolencia, pensó en realizar una guirnalda de margaritas, aunque el calor y su amodorramiento no le impulsaban a recoger las flores.
En ese momento, un conejo blanco de ojos rosados corrió cerca de ella. No solía ocurrir a menudo, pero Alicia no le prestó demasiada atención. Incluso no se sorprendió de que el conejo fuera diciéndose: "¡Dios Mío, Dios mío, voy a llegar tarde!".
Pero cuando el conejo cogió un reloj de su bolsillo y lo miró, Alicia se levantó de un salto.
- "¿Un conejo con un reloj? - se preguntó- ¿Y mirándolo?.
Le persiguió por la pradera hasta contemplar como se metía en una madriguera, en la cual también se introdujo Alicia, sin pararse a pensar como podría salir de allí...“      
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Érase una vez.. Y así empezaban todos los cuentos, y así es este, un cuento inabarcable como pocos hay, como pocos se han escrito, capaz de inspirar, divertir y pervertir, capaz de contar entre líneas increibles e infinitos mundos, inocentes fantasías y juegos para niños. Pero a su vez, oscuros y retorcidos sueños producidos por y para una mente madura.

 

Lewis Caroll y Alice Liddell eran los vértices reales de un triángulo que cruzaba los límites de este mundo tangible, vértices difuminados por el paso del tiempo, donde la realidad forma parte de la leyenda y es dicicil discernir qué hay de “genio-loco” y de “lolita” en todo este cuento. Así como qué esto es ese tercer vértice, ese mundo inventado por Caroll para divertir y enredar a Alice, ese mundo donde ella penetró y donde tarde o temprano todos caemos a través de la madriguera... ese mundo que también habla sutilmente de las leyendas prohibidas.

  

El juego ha empezado y, dependiendo de lo seguro que estés de ti mismo, de lo que te conozcas, puede ser un auténtico y revelador placer del que nunca quieras volver, o una pesadilla que nunca más puedas atravesar... puedes ver mil caras reflejadas de ti mismo, puedes elegir una de ellas y ser el personaje que escojas, vas a actuar como quieras; todo va a ser igual que siempre, nada cambia en tu entorno y sin embargo una pieza discordante, TÚ, darás la vuelta al mundo, como en un espejo, lo mismo y al revés. Reconozcámoslo, volverse loco no es algo tan lejano, y en el fondo es donde nos encontramos más a gusto, donde mejor identificamos que esa persona eres tú. ¡Vívelo! Y no tengas miedo.

 

En la realidad, las reinas de corazones siempre son blancas por un lado y negras por el otro. Y así se rige este mundo: ¡Bienvenidos!

 

 

       

   

Nos encontramos ante un clásico moderno. Y en cierta manera ante de un libro de culto, un monumento a la sinrazón, a los juegos de lógica y al universo mágico de los niños. Un mundo en el que las flores hablan, los animales entablan diálogos con las personas y ven con extrañeza y horror el mundo de los humanos, en el que la Naturaleza protesta y rebuzna ante tanta petulancia y soberbia; pero al mismo tiempo es también una oportunidad para descubrir cosas nuevas, para recrearlas, jugar y danzar con nuevos compañeros y conocidos. Un universo escondido que descubrimos al entrar en la madriguera del Conejo Blanco, o bien al penetrar al 'Otro lado de espejo'.

El autor se valió del lenguaje de los cuentos para plasmar un universo lleno de juegos de palabras, de situaciones imposibles y de acertijos sin fin. Y a partir de aquí también edificó una sutil pero demoledora crítica a los roles de la sociedad, al aspecto formal y superficial de la convivencia humana.

 

El relato es por tanto una forma de mirar y de ver el mundo que el paso de los años, la educación, el lenguaje formal y las costumbres sociales han hecho desaparecer de nuestra memoria, pero que una infusión de hongos, como los que la Oruga entrega a Alicia, permite que nos adentremos nuevamente en este mágico mundo subterráneo de la imaginación, carente de la lógica del mundo cotidiano, en el que todo cobra existencia y conciencia. Un mundo repleto de extraña imaginería surrealista y crítica sociopolítica ante los ojos de una asombrada niña o un imaginativo y fascinante divertimento sobre lógica, física, psicología y filosofía.Es una divertida la mezcla de juegos matemáticos y sustancias psicoactivas, un ataque frontal a la realidad basado en ecuaciones y alucinójenos.

 

 

   

 

La novela por lo general se la considera una obra destinada a los niños. Sin embargo en ella podemos encontrar otros significados destinados a mentes más maduras, y éstos son los elementos que hacen que sea una obra que se pueda seguir leyendo en el siglo XXI incluso después de la infancia.

Aún así, los niños a quienes el autor, Lewis Caroll, dirige sus cuentos no están pensados por él en términos de edad, sino como un estado de inocencia y honestidad perceptual. Si los niños son la audiencia propia del disparate, lo son sólo en la medida en que dejan que las cosas extrañas sean extrañas, en que se resisten a imponer por la fuerza viejos sistemas a lo nuevo y en que subrayan más las diferencias que las semejanzas.

 

En cierto modo Alicia es un libro y muchos libros a la vez. Es quizás por esto que ha tenido tanta fama y repercusión. Miles de lectores se han zambullido en su mundo, generación tras generación, apasionándose por los mil y un rincones enigmáticos y fascinantes del libro.



 Uno de los aspectos más sorprendentes del viaje de Alicia es que éste también puede ser visto como una experiencia iniciática en el reino de lo imposible, de lo imaginario, de lo nunca soñado; así, en su descenso al submundo, la dilatación del tiempo, el sueño y la intemporalidad acompañan a Alicia. La falta de lógica fascina igual que atemoriza a la protagonista: las cosas aparecen del absurdo, planteando interrogantes, y desaparecen esfumándose cuando la razón deja de creer en ellas; las bebidas mágicas que hacen crecer y disminuir de tamaño, como los antiguos bebedizos de leyendas y relatos míticos; o el acceso al 'mundo subterráneo' -como en los viajes de los chamanes-, pueblan y salpican este infinito y riquísimo relato de la imaginación de un apasionado, rebelde y correcto victoriano inglés.

 

                  

 

Citas sacadas del libro:

  

El conejo le dice a Alicia: "Si yo te digo que es VERDAD, es que¡ ES VERDAD!"

Cuando Alicia no puede recordar ninguna de las enseñanzas de la escuela cree que se convirtió en su compañera Mabel que nunca recordaba nada: “tampoco puedo ser Mabel, porque yo se muchas cosas y ella no sabe casi nada… ¡No, todo esto está mal! ¡Estoy segura de que me han cambiado por Mabel!”
 

“o el pozo era de veras muy profundo o el descenso era muy lento; lo cierto es que mientras bajaba, Alicia tuvo tiempo de mirar a su alrededor y preguntarse qué iría a pasar después.”

“la mía es una historia larga y triste-dijo entonces aquél, dirigiéndose a Alicia, que miraba maravillada la cola del ratón.”

 “no puedo explicarme a mi misma porque yo no soy yo”

 

“es tan imposible cortar una cabeza sin cuerpo como decapitar un cuerpo sin cabeza”

 

“debería usted aprender que es una grosería hacer observaciones personales-le contestó Alicia con severidad.”

 

“… el Gato siguió sonriendo más y más. “¡Vaya! Parece que le va gustando”, pensó Alicia, y continuó:

         ¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo ir desde aquí?.

        Eso depende de a dónde quieres llegar – contestó.

        A mí no me importa demasiado a dónde… – empezó a explicar Alicia.

        En ese caso, da igual hacia a dónde vayas – interrumpió el Gato.

        … siempre que llegue a alguna parte – terminó Alicia a modo de explicación.

 –        ¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte – dijo el Gato -, si caminas lo bastante.”

      
 

 Shhhhhhh.... Es preciso cerrar los ojos. Es preciso el silencio y es necesaria la oscuridad que anteceden al sueño. Todos los mundos son posibles bajo unos párpados abiertos  sólo hacia el interior, pero no todos los estados de consciencia permiten las combinaciones lógicas dentro del absurdo. Hay estados prolongados que propician universos oníricos que se desvanecen con el tiempo y con la rutina de aprender a vivir en orden. Hay estados, breves, que agitan la respiración, provocan reacciones nerviosas y lindan o traspasan las fronteras de la pesadilla. Hay malos sueños que impulsan a la vigilia, en espera de la primera luz sanadora. Hay pesadillas inquietantes y tentadoras que dan paso a un país de maravillas en el que lo correcto y lo incorrecto intercambian sus papeles. No hay más ética y más razón que los propios impulsos. La llave de esa puerta la tiene un ser que se hace visible a través de una sonrisa sonora y perturbadora.

No hay retorno salvo despertar, la pesadilla no es, por definición un lugar inhabitable, sino:

1-     Ensueño angustioso y tenaz

2-     Opresión del corazón y dificultad de respirar durante el sueño.

 

¿A qué se debe entonces el atractivo de algunas pesadillas? ¿Por qué tratar de tirar del hilo que asoma entre los descosidos del día para tratar de recomponer lo ocurrido durante la noche? Tal vez sea porque algunos de los síntomas recuerdan a los causados por una pasión que no acepta segundos actores en su obra. Quizás se deba a que la curiosidad es lo que permite avanzar y la tenacidad la única clave para resolver algunos enigmas.

 

La ficción se encuentra en las ciudades diseñadas para la uniformidad, en las relaciones preestablecidas y en el ansia por perseguir sueños ajenos a los que acompañan a la infancia.

 

Pocos son los que quisieron ser. La mayoría de los que no lo son no se arrepienten  los que no lo son no deben hacer alardes de su posición privilegiada para evitar herir frustraciones ajenas. Para crear en libertad es necesaria la despreocupación de la infancia. Es preciso abrir los ojos y dejarse cegar por la luz de las propias inclinaciones. De vez en cuando, es preciso cerrarlos y vaciar, de un trago y sin miedos, la botella que dice “DRINK ME”.

 

  

 

Alicia, sortilegio de babia,
En el fondo del espejo
Alicia ni supone, ni piensa
Con la luna por cerebro
Alicia en su pensamiento
Tirando del hilo de su enredo
Alicia en el laberinto
Sin minotauro, me llama: íteseo!
Alicia es siempre tan breve
Que ya ha terminado
Alicia dice que te quiere
Cuando ya te ha abandonado
Alicia expulsada
Al país de las maravillas
Para alicia hoy
Es siempre todavía

Alicia viajando entre lunas
De charla con musarañas
Alicia tejiendo las nubes
Con tela que nunca se acaba
Alicia es siempre tan breve
Que ya ha terminado
Alicia dice que te quiere
Cuando ya te ha abandonado
Alicia expulsada
Al país de las maravillas
Para alicia hoy
Es siempre todavía
Alicia expulsada
Al país de las maravillas
Alicia expulsada
Al país de las maravillas...

ALICIA

Si deseas abandonar la multitud detenida en el reloj

lleva a Alicia y cruzarás el límite de la transparencia y la pared.
Cuando en el vacío te angustie el habitual ritmo del vértigo
las pequeñas ocurrencias de Alicia fundarán ciudades,
y mientras cambia el color de la magia y de los besos
las efigies encerradas en las monedas volverán a ser hombres.
Tu mano allí querrá alargarse para ajusticiar el sol,
¡ déjala !
todos somos poseídos por Alicia en algún instante de la vida.
Si no has sentido bajo tu piel los pasos de Alicia
recuerda que ella puede aparecer de repente.
Con la paciencia que el sueño seduce a la noche
jugando a las virtudes del mal te dormirás en secretos jardines
y entonces en tu cuerpo el dolor de las matemáticas
será un constante deleite.
Con ella
el tiempo del esclavo suelta un pájaro por la ventana.

 
Víctor López Rache

 

Información sacada de:

Belio magazine: 019  Alice Issue

Ágora

Alicia y Carroll

Monografía  

Poema  

 

 
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